Saturday, June 17, 2006

El rabel ahogado

Cuando en el verano de 1985 un equipo de encuestadores del Seminario Menéndez Pidal llegó a Salio (León) para recoger romances, Leónides Prieto, de 63 años, les contó lo que en su infancia oyó decir a un misterioso hombre que tenía dos ranuras sobre la lengua, formando una cruz, y que vaticinó –ante la incredulidad de todos- que un día el pueblo sería derruido, sin que de él quedara piedra sobre piedra. La nochevieja de 1986 fue la última en que las campanas de las ocho aldeas de aquel valle llamaron a la misa del gallo, pues muy poco después su sonido, el de los carros hendiendo las callejas, el de los niños jugando, el de las mujeres hilando y el del rabel dando tonada a las noches de invierno, quedaron sepultados bajo las aguas del Embalse de Riaño.
En su diáspora, los habitantes de Salio no pudieron llevar consigo ni sus rimeros de piedra y madera, ni sus techos pajizos, ni sus montañas, ni los inmensos arcones que durante siglos albergaron la camisa de lino o el manto de estameña, pero sí un riquísimo patrimonio poético-musical preñado de romances, canciones, plegarias, conjuros, cuentos y leyendas que hoy –junto con algún rabel milagrosamente salvado de las aguas- dan fe de la frondosidad de una tradición ahogada.
En un establo de Salio primero, en 1985, y años más tarde en su diáspora de Baracaldo o Logroño, los pocos que recuerdan quién fue Salio han cantado y contado su memoria, recogida ahora en un primoroso libro por José M. Fraile Gil (Romances de Salio, Ed. Cantabria Tradicional).
Fabricado en la delicada madera de salguera, el rabel daba la melodía a las largas veladas nocturnas que, tras cada jornada, reunía a vecinos y familiares para compartir tonadas como ésta: “Zorriña, / vente conmigo a la viña / si quieres / comer las uvas verdes…”. También la jila era lugar de encuentro y canto, y allí eran la rueca y los husos los que marcaban el ritmo. Y cómo no, las fiestas del verano, las que –como en tanto mundo hispánico- se concentran entre San Juan y San Pedro, arrastraban a los más jóvenes a enramar las puertas de las enamoradas con flores y hojas de tejo (árbol también ahogado ya) y a cantar rondas y aguinaldos al son del tambor.
Entre las montañas de Salio reverdecieron una y otra vez, durante siglos, venerables romances inspirados en leyendas en torno a Carlomagno o al heroico Gaiteros, junto a otros que allí se fueron quedando a vivir después de que algún ciego cantor, al son de su zampoña, visitara el lugar. Hubo en esa parte del Esla, hasta no hace nada, una canción para cada momento decisivo de la vida (de la naturaleza o de los hombres): canciones para portar el ramo de la nochebuena, para que los niños pidieran el aguinaldo de reyes, cuartetas que las mujeres regalaban a la desposada, el día de la boda, en las que se menudeaba el acontecimiento desde que la novia despertaba hasta que la pareja emprendía su nueva vida (“¡Qué contenta va la novia / porque se va de a caballo! / ¡Cuándo iremos las demás / aunque vayamos andando!”), versos, en fin, para que la leche fuera obediente en el laboreo y se convirtiera en el milagro de la mantequilla.
Más al fondo de la memoria de los adultos que crecieron en Salio permanece un repertorio abundante de juegos y textos infantiles que alertan sobre la sabiduría de los niños que crecen lejos de la ciudad, y que sin complejos confían en el poder de la palabra para que llueva, para que la luna crezca o para que la lagartija salga de su escondrijo. Y más al fondo aún, se guardan oraciones, plegarias para obtener la paz del sueño o de la muerte y. muchas veces, arcaicas oraciones burlescas, muy rebeldes a la Doctrina, que los estudiosos atribuyen al recuerdo de los judíos expulsados en 1492, o de los moriscos que en 1609 corrieron la misma suerte: “Por la señal / de la santa canal / comí tocino, / me hizo mal, / lo puse en el plato, / me lo llevó el gato…”.
Lejos de lo que ya no es Salio ya nadie nunca podrá buscar de nuevo, entre el brezal, la fuente milagrosa que a ratos está seca y a ratos frondosa de agua, o el sitio donde hay escondida una piel de toro llena de onzas de oro, custodiada por una terrible sierpe también sepultada bajo las aguas.


Reseña realizada por María Jesús Ruiz para La Voz de Cádiz (1 de junio de 2006)

Tuesday, April 18, 2006

Disquisiciones galanas







José Manuel Fraile Gil, Disquisiciones galanas. Reflexiones sobre el porte tradicional, Centro de Cultura Tradicional, Diputación de Salamanca, 2002.

Esta obra llega avalada por la vasta experiencia de José Manuel Fraile en la recolección y el estudio de la cultura tradicional. De su primoroso trabajo de observador y de su esmerada y rigurosa investigación ha salido, en los últimos años, un frondoso caudal de libros y de material sonoro dedicado a las ramas más diversas de la tradición. Ahora, estas Disquisiciones galanas resumen de algún modo el copioso material etnográfico recogido por el autor a lo largo de sus minuciosas encuestas; aunque más allá de una simple presentación de materiales, se trata de la reflexión sabia y lúcida de quien probablemente sea el mejor conocedor, hoy por hoy, de la cultura tradicional hispánica.La valiosa documentación fotográfica que el libro incluye da pie a los únicos punto y aparte de la obra, que se deja leer de un solo trago, como un ensayo amenísimo y accesible para cualquier interesado. Se abre con una reflexión reconfortante, por lo respetuosa, sobre las manifestaciones culturales tradicionales, casi extintas de nuestro cotidiano vivir, pero todavía cargadas de un significado que apela nada menos que a nuestra identidad y a nuestra memoria, desdeñadas a golpe de civilización. Y sigue al hilo de este pensamiento ensartando cuentas de las que se prenden, uno a uno, los diversos aspectos de la indumentaria tradicional. De este modo, abre el primer capítulo el perfumado arcón que hasta no hace mucho albergó las prendas con las que fuimos, nos reconocimos y nos relacionamos; y siguen los siguientes con detalladas documentaciones acerca del cuidado del pelo y de la boca, del modo de ser y del sentido de los atuendos tradicionales del hombre y la mujer, y de la expresividad de lo no dicho que un día portaron los amuletos o las cintas y las lazadas de amor. Queda así configurado el porte tradicional no como un retrato pálido del que extraer bocetos para disfrazarnos, sino como la reivindicación de una manera de vivir y de sentir a la que irresponsablemente hemos ido renunciando.De lo fundamentado de cada palabra dan fe, al final, los índices de lugares e informantes y un erudito e interesantísimo aparato crítico, que atestigua que desde el Siglo de Oro y hasta el siglo XIX escritores e intelectuales supieron mirar su entorno con el respeto y la curiosidad merecidos.

Reseña de María Jesús Ruiz para la Revista Cultural de Ávila, Segovia y Salamanca (núm. 41)

Arboleras II


ELISEO PARRA Y JOSÉ MANUEL FRAILE GIL . ARBOLERAS VOL. II
(editado por TECNOSAGA)

"... Cuando los judíos españoles abandonaron Sefarad, portaban, mezclados con sus saberes, que tan apriesa hubieron de enfardelar, un cúmulo de relatos en verso que, mecidos en la tradición de esta diáspora, han llegado hasta nuestros días. Pero no todo lo que cantan y cuentan los sefardíes es anterior al Decreto de Expulsión; ello es debido a que las relaciones comerciales, humanas (con sus hennanos criptojudíos que quedaron en la Península) o simplemente de convivencia en aquellas plazas a las que los hebreos marcharon no se interrumpieron nunca; aunque hubo, eso sí, períodos de mayor y menor intercomunicación . Traeremos a colación, por poco conocido, un testimonio sobre esta convivencia de mediados del siglo XVIII referido a la ciudad de Lioma en Italia, ciudad en la que sabemos se imprimieron muchas veces coplas y libritos con la Hagadá de Pesaj en lengua ladina.... Para comprender en su exacta magnitud el fenómeno de la narrativa panhispánica debemos tener siempre presente, a más de los textos españoles, lusos y americanos, el corpus judeo-español que, casi por milagro, se ha conservado en nuestros días para satisfacción de los estudiosos y goce de quien, como tú, gentil lector, se acercan a sus versos y a sus notas." (José Manuel Fraile Gil, mayo de 1997)

Ficha Técnica: Eliseo Parra (voz, saz, ud, gumbus, percusión), José Manuel Fraile ( voz, percusión), Carmen Terrón Rodas (voz), Susana Weich-Shahak (kanun).

Títulos: La Partida Del Esposo / La Muerte Del Duque De Gandía / La Vuelta Del Marido / El Tío Envidioso De Su Sobrino / El Sueño De La Hija / Tarquino y Lucrecia / Hermanas Reina y Cautiva / El Cautiverio De Guarinos + El Sueño De Doña Alda / La Reina Adultera / Rico Franco + La Malcasada / David Llora A Absalón / La Envenenadora / El Esclavo Que Llora Por Su Mujer / Isabel De Liar + Juan Lorenzo / Raquel Lastimosa / El Marido Disfrazado

Arboleras I

ELISEO PARRA Y JOSÉ MANUEL FRAILE GIL. ARBOLERAS VOL. I
Dirección y materiales documentales DRA. SUSANA WEICH-SHAHAK
(Editado por TECNOSAGA, 1996)

"Cuando termine este año 96, habrán transcurrido ya muchos meses desde que en 1992 se conmemoró el Vº Centenario de la explusión decretada por los Reyes Católicos... Estos cuatro años que nos separan de aquella conmemoración, han servido para serenar el ánimo, para alejarse del oportunismo comercial y sobre todo para dar paso a una visión menos ostentosa, pero más sensata, de lo que es la tradición poético-musical de los judíos sefarditas. Sin otro empeño que el de mostrar aquello que siempre queda al margen del escenario, comenzamos a sembrar estas arboleras que en breve tiempo se nos florecieron con exuberante fuerza. Lo frondoso del manojo nos hizo partirlo en dos haces, el primero que contiene el Cancionero y las Coplas, y un segundo dedicado del todo al Romancero Tradicional. Esos tres géneros, pilares sobre los que se asienta la poesía que cantan los judíos de origen español, representan una rama recia en su tronco y rica en su follaje de la literatura oral hispánica. Salvo en el caso de las coplas, creación casi exclusiva de los sefardíes tras de su marcha, hallamos en los textos de los sefardíes en su diáspora un sinnúmero de detalles que complementan y aclaran muchas veces las versiones recogidas no sólo en la península, sino en otras áreas de lengua romance..." (José Manuel Fraile Gil)

Ficha Técnica: Elisco Parra (voz, ud, saz y percusiones), José Manuel Fraile Gil (voces y percusiones), Susana Weich-Shahat (canum y percusiones), Werner Glaser (violín).

Títulos: I CANCIONERO: Las Tres Clavinas Del Enamorado / Los Caminos De Arena + Morenos Los Dos + Propuestas Amorosas / Paseos Inoportunos / La Galana y El Mar / El Baño De La Novia + Novias y Viejas / El Viejo y Las Viñas... II COPLAS: Consejos A Un Muchacho / Los Guisados De Las Berenjenas / El Parto Feliz / La Elección De Abraham...

Wednesday, April 12, 2006

Conjuros y plegarias


Esta pequeña antología está extraída de: José Manuel Fraile Gil, Conjuros y plegarias de tradición oral, Madrid, Compañía Literaria, 2001.

1. Invocaciones a la naturaleza (al sol, a la luna, petición de lluvia, etc.)

Sal , solito,
caliénta un poquito
para hoy, para mañana,
para toda la semana.
Que pase una, que pasen dos,
florezca la varita
de Nuestro Señor,
que pasen dos, que pasen tres,
florezca la varita de San José.
(vers. de Casar, Cáceres)

Luna, lunera,
cascabelera,
dile a tu abuela
que toque la vigüela,
dile al pastor
que toque el tambor,
y si no lo toca bien
que le den, que le den
con el rabo la sartén
(vers. de Noviales, Soria)

Luna, lunera,
cascabelera,
tráeme una cesta
llena de peras
para la Virgen
de las Candelas.
(vers. de Torre Val, Segovia)

Que llueva, que llueva,
La Virgen de la Cueva,
Los pajaritos cantan
La vieja se levanta.
Que sí, que no,
Que caiga un chaparrón
Con agua de limón / debajo del colchón.
(vers. de Mendoza, Argentina)

Escampa, neblina, escampa,
Que está el lobo en la garganta
Comiendo la oveja negra
Y mirando pa la blanca.
(vers. de Cabrales, Asturias)

De las doce palabras retorneadas,
Dime las doce:
Los doce, los doce apóstoles,
Las once, las once mil vírgenes,
Los diez, los diez mandamientos,
Los nueve, los nueve meses,
Los ocho, los ocho coros de ángeles,
Los siete, los siete libros misales,
Las seis, las seis candelitas
Que lucen en Galilea,
Las cinco, las cinco llagas,
Los cuatro, los cuatro evangelios,
Las tres, las tres Marías,
Las dos, las dos tablitas de Moisés
Donde Cristo puso manos y pies
Para subir a la casa de Jerusalén.
Sólo una es la que parió en Belén,
Virgen y pura.
(Oración para alejar la tormenta; vers. de El Vellón, Madrid)

Santa Bárbara bendita
Que en el cielo estás escrita
Con papel y agua bendita
A la ara de la cruz,
Pater Noste, Amén Jesús.
Santa Bárbara doncella,
Líbrame de la centella
Y del rayo malairado,
Que no caiga en mi tejado,
Que caiga en el de los diabrus.
(Oración para alejar la tormenta; vers. de Peñaparda, Salamanca)

San Bartolomé chiquitito
De la cama se levantó,
Pies y manos se lavó,
Se encontró con Jesucristo.
-¿Dónde vas, Bartolomé?
-Señor, me voy con usted.
-Vente conmigo,
que te he de conceder un don
que no le he concedido a nadie,
ni a mujer ni a varón:
en la casa que seas
tres veces nombrado
no caerá centella
ni rayo malhadado,
ni mujer morirá de parto,
ni niño de espanto,
ni pastor con sus ovejas,
ni labrador en el campo.
(Oración para alejar la tormenta; vers. de Guadalix, Madrid)

2. La noche, el día y los quehaceres

2.1. Bendición de la cama

Mi cama la bendigo
De esquina a esquina,
Conmigo duerma
La Virgen María.
Mi cama la bendigo
De lado a lado,
Conmigo duerma
El Señor Santiago.
¡Cuántos hombres y mujeres
se acuestan sanos y buenos!
Por la mañana amanecen
Repentinamente muertos.
No permitáis, Señor mío,
Que yo sea uno de ellos,
Que me dejes confesar,
Recibir los sacramentos. Amén.
(vers. de Cervantes, Zamora)

Bendígote, cama,
De fuegos y llamas,
De brujas y ladrones
Y de malas intenciones.
(vers. de Torre Val, Segovia)

2.2. Oraciones para acostarse

Con Dios me acuesto,
Con Dios me levanto,
Con la gracia de Dios
Y el Espíritu Santo.
Acuéstome sola
Y estoy con compaña,
Alrededor de mi cabecera
Los ángeles son,
Los ángeles eran.
Crista con Crista,
San Juan Evangelista.
(vers. de El Cerezal, Cáceres)

Cuatro esquinitas
Tiene mi cama,
Cuatro ángeles
La acompañan:
Juan, Pedro, Lucas y Mateo.
-Levántate, Pedro,
y enciende candela,
mira quién anda
por la cabecera.
-Son los ángeles,
los ángeles eran,
que daban carreras,
carreras arriba,
carreras abajo,
se encuentran un niño
envuelto en un paño.
-¿De quién es ese niño?
-De la Virgen María.
-¿Dónde está la Virgen?
-Hablando con Pedro.
-¿Dónde está Pedro?
-Abriendo y cerrando
las puertas del cielo.
Salió una monja,
Salieron dos,
Salió la Madre de Dios
Con un caballito blanco
Que relumbra todo el campo,
Campo mayor,
Campo menor,
Que parió la Virgen Pura
Y sin dolor.
(vers. de Canales de la Sierra, La Rioja)

Ángel de la Guarda,
Dulce compañía,
No me desampares
Ni de noche ni de día,
No me dejes sola,
Que me perdería,
Vendría el dragón
Y me tragaría.
(vers. de Castillo de Garcimuñoz, Cuenca)

2.3. La salutación del alba

Ya viene la aurora,
Ya viene el día,
San Joaquín y Santa Ana
En su compañía.
(vers. de La Alberca, Salamanca)

2.4. Al poner el pie en el suelo

Mis pies pongo en el suelo,
Mi alma pongo en guía,
Me encomiendo a Dios del Cielo,
También a la Virgen María.
En el Valle de Josefat
Dios me libre de perros malos,
Dañaos y por dañar,
De hombres vivos,
Malos peligros,
De hombres muertos,
Malos encuentros,
De ríos crecientes,
Que Dios me libre, Señor,
Hasta la hora de mi muerte.
(vers. de Caminomorisco, Cáceres)

2.5. la bendición de la masa

Crece, masa,
Como la Virgen María creció en gracia.
Crece, creciente,
Como a la Virgen María
le creció su vientre.
(vers. de Aledo, Murcia)

2.6. Las gracias por la comida

La bendición del pico garbanzo
Y la flor de la cereza,
Dios bendiga a los que hemos comido
Y a lo que queda en la mesa.
Guiguiriquí,
Guiguiricamos,
Si hemos comido, que bebamos.
(vers. de El Molar, Madrid)

3. Bendiciones y favores

3.1. Al beber agua

Agua corriente
No mata gente;
Agua pará
Sí matará.
Por aquí pasó la Virgen,
Por aquí volvió a pasar;
Si esta agua es buena,
No me matará,
Si esta agua es mala,
Yo la vuelva a gomitar.
Cubo allí, cubo allí,
Baja Dios y bebo aquí.
(vers. de Ladrillar, Cáceres)

Por aquí pasó la Virgen,
Por aquí pasó San Blas,
Que este agüita sea buena,
No me vaya a envenenar.
(vers. de El Vellón , Madrid)

3.2. Bendición de la casa

San Silvestre bendito
Del monte mayor,
Guárdame mi cuerpo,
Mi cama y mi casa,
Y todo lo mío alrededor,
De brujas y de hechiceros
Y del hombre malhechor.
(vers. de Los Galguitos, La Palma)

3.3. Favores generales

San Antonio bendito
Que en Padua naciste,
En Lisboa te criaste,
El hábito te pusiste,
El cordón te ceñiste.
Por las tres voces que te dio el Niño:
-Antonio, Antonio, Antonio,
divino y santo-
Líbranos a todos del peligro.
(vers. de Canales de la Sierra, La Rioja)

3.4. Para ahuyentar brujas

Hosco en tosca,
Cuerno en frente,
Freno en boca.
Dios me libre de vosotras
Y me dé tal compañía
Como Jesús dio a María.
El hombre muerto,
Sahumado con incienso
Y el niño con la rueda.
Pa el infierno, mala bruja.
(vers. de Los Sauces, La Palma)

3.5. Para encontrar novio

San Antonio bendito,
Tres cosas pido:
Salvación y dinero
Y un buen marido
Que ni fume tabaco
Ni beba vino,
Ni se vaya con otra
Más que conmigo.
(vers. de Corral de Ayllón, Segovia)

4. Oraciones

Padre nuestro chiquinino,
Guíame por buen camino,
Caminito de oración,
Mis pecados muchos son,
No los puedo confesar
Ni en cuaresma ni en carnal.
Besaré la santa cruz,
Para que mi alma lleve luz,
Besaré la santa tierra
Para que mi alma no se pierda.
Jesucristo era mi padre,
Nuestra Señora mi madre,
Los angelitos mis hermanos
Me llevaron al Calvario,
Del Calvario a una fuente,
Me hicieron una cruz en la frente
Para que el diablo no me tiente
Ni de noche ni de día
Ni en la hora de la muerte.
(vers. de Nuñomoral, Cáceres)

5. Conjuros para curar

Cura sana,
Medicina de gallina,
Ya curó, ya curó,
Nunca curará
Pero siempre sanará.
(vers. de Torre Val, Segovia)

Agua de mayo,
Créceme el pelo
Cuatro varitas
Menos un dedo.
(vers. de Carabanchel Bajo, Madrid)

Vaite rizolo, rizolín,
De este valle pa el vallín
Que che queiman la casa y el molín.
(Para curar orzuelos; vers. de Ponticiella, Asturias)

Santa lucía bendita,
Pasa por aquí,
Quítame esta motita
Que tengo aquí.
(Para sacar una mota del ojo; vers. de Bustarviejo, Madrid)

Tejadito viejo,
Tejadito nuevo,
Toma este diente
Y dame otro nuevo.
(Para el cambio de dientes: vers. de Quintana del Pidio, Burgos)

Dientecito, dientecito,
Te tiro a este tejadito
Pa que me salga
Otro más bonito.
(Idem; vers. de Montalbo, Cuenca)

Si a la ermita de San Blas
Vas a coger la verbena,
Pedirás que la garganta
El Santo te ponga buena.
Hoy nos dedicamos todos
A contar tu vida santa,
Toda llena de milagros
De los males de garganta.
Con tu panecillo sano
Que comemos con amor,
Que nos cuides la garganta
Te pedimos con fervor.
Tantos milagros se ven
En esa tu vida santa,
Que por eso te llamamos
Abogado de garganta.
(vers. de Arrabal de Portillo, Valladolid)

La Virgen María
Por el mundo andó,
Con Juan Antón se encontró.
-¿Dónde vas, Juan?
¿dónde vas, Antón?
-A Roma, Señora.
-¿Qué hay por allí?
-Mucha enfermedad.
-¿Qué enfermedad?
-Sipela, sipelón
y fuego agraviado de San Antón.
-Vuelve y verás,
lo hallarás curado.
-¿Con qué, Señora?
-Con aceite de oliva,
torcía de esparto,
la luz del candil
y un padrenuestro y un avemaría.-
(Para la erisipela o mal de la rosa; vers. de El Payo, Salamanca)

Verruguitas traigo,
Verruguitas llevo,
Aquí las dejo
Y me voy corriendo.
(vers. de Auñón, Guadalajara)

Lázaro en el monte estaba
Dando voces que sonaban,
Bien lo oía Santa María
De los cielos que así sea.
-¿Qué haces, Lázaro?
-Metido en laza,
que me quema y que me abrasa.
-Vete, Lázaro, a tu casa,
coge una escudeilla freisnal,
sal de sal,
ortigas del ortigal,
silvas del silvar,
y echa agua por esas llagas,
quedarán sanas y salvas.-
(Para úlceras y llagas; vers. de Ponticiella, Asturias)

San Mamed, soy buen creyente;
Quítame el reúma
Con el agua de tu fuente,
Y con la genciana
Que todo lo sana,
Y con ese vino
Que es don divino.
Vino blanco añejo
De Valladolid,
Quitame el reúma
Y seré feliz.
(vers. de Arrabal de Portillo, Valladolid)

La cervantina bendita
Y la culebra maldita
Hicieron un apuesta:
La primera que se vistiese,
La primera que se calzase
Y la primera que a su puesto llegase.
(Para licaduras; vers. de Bustantigo, Asturias)

6. Oraciones burlescas

Por la señal
De la carcañal,
Comí tocino,
Me supo a vino;
Si más comiera,
Más bebiera.
En el nombre del taco,
Del tabaco,
Del testueso.
Amén Jesús.
(vers. de Serranillos, Ávila)

Padre Nuestro,
Metido en un cesto,
Comiendo manzanas,
Se come las buenas,
Nos deja las malas.
(vers. de Robledillo de la Jara, Madrid)

Padre Nuestro pequeñín,
Por el cielo va un camín.
Los angelitos del cielo
Todos van en procesión;
Uno toca la gaita
Y otro toca el tambor.
(vers. de Degaña, Asturias)